Se halla situado en la calle Serranos, en su fachada hay un gran escudo semejante al que existe en el palacio de Otero de Curueño, por pertenecer ambos a los Tovar, donde la banda adragonada le presta gran belleza así como los dos grandes leones que sostienen ambos escudos.

Su primer propietario fue don Álvaro de Neyra y Quiñones, señor de Coladilla, adelantado del Reino de León que recibió el título de marqués de Lorenzana.

A finales del pasado siglo fue adquirido este palacio por don José María Lázaro y acondicionado para vivienda, a cuya familia pertenece actualmente.

Como el arquitecto Lázaro que hizo restauraciones en la catedral era hermano del dueño del palacio, en esta casona se realizaron muchos proyectos de tal reconstrucción, principalmente sobre las vidrieras.

 

Fuente: turisleon.com