Formado por tres grandes arcos de medio punto y gruesos muros de piedra, este puente medieval da la bienvenida a Villafranca a todos aquellos peregrinos del Camino de Santiago.

A la entrada del puente hay una estatua alegórica al peregrino, que se muestra con sus atributos jacobeos: la vara de la que cuelga una calabaza, el sombrero con la concha, y la cruz de Santiago en el pecho.

Construido en mampostería sobre las aguas del río Burbia, este puente da acceso directo al corazón del casco histórico a través de la Calle del Agua.